Suicidarse Viviendo más de la cuenta

A modo de ironía, llamo a esto suicidarse viviendo más como el »suicidio digno».

Sí, esto que digo es una contradicción total, puesto que suicidarse es según la RAE: »quitarse voluntariamente la vida». Pero, cómo que: ¿suicidarse viviendo más?, ¿me quito la vida o vivo más?, os preguntareis ya cortocircuitados.

Cuando nos suceden desgracias, situaciones dolorosas, que nos hacen sentir sin ánimo, viviendo en un mundo horrible en el que ya nada tiene sentido, a muchos se nos cruza por la cabeza eso del suicidio, ¿para que vivir así?. Pero claro, no todos nos ponemos en la acción de realizar este cometido (¿falta de agallas? ¿punto de lucidez? ¿consciencia?, no sé), por lo que muchas veces encontramos el modo de suicidarnos de manera simbólica (otras alternativas menos explícitas).

Suicidarse de manera simbólica implica 2 formas:

  1. vivo al mínimo (realizo actividades cotidianas mínimas, sin esfuerzo ni novedad, cada vez menos hasta extinguirme)
  2. vivo al máximo (hago lo que nunca hice, porque mi razón y emoción me dicen que ya todo es igual). Justamente, a esta forma me refería, VIVIR AL MÁXIMO.

Reciclar la experiencia negativa o dolorosa

Yo soy de estas personas, pero mi propia experiencia y formación, me ha enseñado a sacarle un buen partido a esta forma de ser. Vivir al máximo!, aprovechar la energía negativa (tristeza, rabia, etc.) y convertirla en el motor de cambio, en creatividad, en esfuerzo orientado, darle dirección y sentido.

Suicidarse viviendo más, ¿Por qué?, por que las personas que eligen este camino, no tienen conciencia (metaconciencia) de lo que están haciendo, y llegarán a un punto en el que hacen tantas cosas y con tanta intensidad, que acabaran aplastados por todas estas cosas y circunstancias, al fin ¿el alivio y fin que buscaban?, ¿suicidio digno?…

Pues bien, existe una manera de canalizar esta energía negativa que brota de nosotros y convertirla en positiva, aprovecharla mientras dura, rendir altamente y conseguir objetivos que nos parecían inalcanzables en nuestras mejores épocas.

Os preguntaréis: ¿Cómo poner la energía negativa al servicio de nuestras necesidades? La clave básicamente está en que esa ansiedad que nos limita muchas veces a obtener éxito o fracaso en acciones que emprendemos con miras al futuro, ha desaparecido en esta etapa negativa actual (presente, desde donde se gesta el cambio), ¿Por qué? ¡Porque nos da todo igual!

Puede sonar simple, tonto o duro para cualquier persona, pero si sabes como aprovechar la ausencia de miedo de manera estratégica, quizás ese suicidio que tanto deseabas se convierta en tu mejor forma de decir SÍ a la vida, Sí al cambio, Sí a los nuevos proyectos, Sí a mi destino, en definitiva Sí a ser más feliz.

Es el modo que tiene la vida de hacernos aprender, depende si lo aprendes pronto, porque la cabrona es tan buena maestra que te repetirá la lección una y otra vez si no lo haces a su debido tiempo, y así hasta que lo aprendas.

Os dejo una frase que a mí me ha servido y se que resonará para las personas que atraviesan una etapa así: »Para lograr lo que nunca has logrado, tendrás que hacer lo que nunca has hecho».

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