Mitos y estereotipos sobre las altas capacidades (2): Ámbito Educativo

Mitos y estereotipos sobre las altas capacidades (2): Ámbito Educativo

Los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades en el ámbito educativo suelen estar relacionados sobretodo con los temas de inteligencia aplicada, creatividad y rendimiento académico.

Las altas capacidades y alto rendimiento no son variables que correlacionen positivamente siempre, debido sobre todo a la influencia de factores contextuales y personales.

Por otro lado, de los alumnos con precocidad o talento académico, si que se podría esperar alto rendimiento académico. Aunque, tanto los que tienen altas capacidades, precocidad o talento académico, pueden presentar desmotivación y reducir su rendimiento significativamente según las circunstancias de su entorno.

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Uno de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades más extendidos es que todos los niños lo pasan mal en la escuela regular, con compañeros sin altas capacidades que les socavan sus altas capacidades, gran error. Es un tema de convivencia, no de capacidad o inteligencia.

Mitos y estereotipos sobre las altas capacidades en relación a la competencia escolar:

1. Los niños (o mayores) con altas capacidades tienen alto rendimiento académico.

No siempre, ya que a pesar de presentar algún talento o superdotación, pueden existir factores contextuales, culturales, temporales, sociales-personales, etc., que afectan el rendimiento, pasando a segundo plano para ellos el ámbito académico y su rendimiento.

2. Los niños con altas capacidades presentan fracaso escolar.

Uno de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que pretenden generar “consciencia”, es que todos fracasan en la escuela si es que no se les atiende de manera especial, esto no es así.

Los niños con altas capacidades o superdotados, puede rendir de manera promedio o sin demostrar mucha creatividad, pasando desapercibido del resto de sus compañeros, utilizando su inteligencia solo para lo justo y necesario, para lo que le piden sus maestros y la escuela.

Obviamente, esto nos les hace sentir muy felices, sacrifican sus ideas y parte de su autoestima la hacer esto, sin embargo la escuela está contenta con sus resultados y refuerzan esta conducta no tan adaptativa en el fondo.

Este fenómeno se da sobretodo en las niñas con altas capacidades o mujeres superdotadas, ya que mayormente prefieren ser aceptadas socialmente por el grupo, antes de ser etiquetada como la “inteligente”.

3. Tienen buen rendimiento en todas las materias.

No es verdad, ya que la valoración de la capacidad se da como un ecualizador, alto en algunos puntos, y medio-bajos en otros. Por lo tanto, no es verdad que los niños con altas capacidades o superdotados tengan que ser buenos en todas las materias, ya que por lo general desarrollan más algún tipo de talento en algún área concreta debido a sus intereses personales (como todos).

Aunque este sea uno de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades (ver a las personas como enciclopedias andantes) más injustos y que puede afectar el autoestima de quién recae estas expectativas, también es cierto que aunque les cueste más una u otra materia, puede que tengan mayor facilidad para asimilar los contenidos si así lo desean y se esfuerzan (y si los maestros y sus métodos son los adecuados…).

4. Rinden altamente solo en aquello que les gusta.

Dentro de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades y rendimiento, este y el anterior son los más populares. Es verdad que existe una tendencia a que los niños con altas capacidades o superdotados se interesen por algún área del conocimiento en particular, pero a ellos también les interesa saber un poco de todo, son buscadores incansables y están ávidos de conocimiento, por lo que si aquello que no es tan atractivo en un primer momento para ellos (sobre todo por el modelo de enseñanza-aprendizaje), se les presenta de otra manera, no dudarán en implicarse en la tarea y rendir altamente.

5. Tienen motivación intrínseca para el aprendizaje

Este es uno de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades no está muy alejado de la realidad, aunque tiene sus matices.

Regularmente sí, la alta capacidad intelectual es de hecho una de las mejores habilidades de los niños superdotados, su habilidad es aprender, es lo que mejor saben hacer y es lo que probablemente, y según como lo lleven, les ayudará a tener éxito en la vida.

Los niños con talentos específicos, por supuesto tienen motivación intrínseca innatas en aquella área del conocimiento en la que sobresalen.

En ambos casos, esta motivación intrínseca se daría debido a que cuando el alumno realiza una actividad académica, deportiva o cultural, lo hace de manera eficiente y eficaz (debido al talento innato para esto), y obtiene recompensas o feedback positivo de parte del entorno social, lo cual refuerza su autoestima y provoca una mayor liberación de las hormonas dopamina y serotonina, lo cual los motiva a querer mejorar y aprender, a la par que se sienten felices y tranquilos aprendiendo. El cerebro de los superdotados tiene características diferentes y el funcionar y rendir de manera óptima le retroalimenta a seguir operando de esta manera.

La no motivación intrínseca se daría cuando existen factores extrínsecos negativos de mayor peso a los intrínsecos.

6. Se Desmotivan y aburren de manera crónica

Este es uno de aquellos mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que genera una imagen negativa sobre los niños o personas con altas capacidades, ya que en general  los hace ver somo si fuesen caprichosos.

Puede parecer que siempre están aburridos y no les agrada nada de su entorno, pero esto solo sucede si su entorno es muy poco estimulante, tanto en casa como en la escuela.

También influye en el estilo de crianza de los padres, los estímulos a los que esta expuesto el niño, la metodología de la escuela, la implicación de los maestros, y por supuesto los intereses y motivaciones personales del propio niño.

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Los niños superdotados sin conflictos familiares y que crecen en un entorno saludable, suelen no tener ningún tipo de problema en la escuela, algunos hasta se convierten en líderes y referentes para los demás compañeros. Esto debido a la construcción de una personalidad cuyos rasgos son saludables para sí mismos y para su entorno, usan su alta inteligencia para adaptarse.

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Mitos y estereotipos sobre las altas capacidades en relación a la intervención educativa

1. No hace falta ninguna intervención ya que son muy inteligentes.

Este es otro de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que está muy extendido ¿Para qué ayudar a los más capaces si existen otros menos capaces que si necesitan ayuda?

Los niños superdotados tienen una manera de procesar la información cualitativamente diferente, por lo que es necesario tener conocimiento de estos mecanismos que frenan y afectan sus altas capacidades y rendimiento a la hora de intentar que aprendan los contenidos académicos del currículo escolar.

En la mayoría de casos si que hace falta una intervención, ya que los niños con altas capacidades necesitan justamente desarrollar sus “altas capacidades” (están en potencia de ser…), por lo que el tener la ayuda de los maestros le facilitará el camino. Los maestros han de ser sobre todo guías, coaches y entrenadores en resolución de problemas, escrupulosidad, tolerancia al fracaso, perseverancia y empatía; muy aparte de los contenidos académicos, ya que estos rasgos o características son los que más le funcionarán para desarrollar su inteligencia de manera independiente a corto y largo plazo.

2. Situarlos con sus pares de edad mental es suficiente.

No, es la misma idea que juntarlos a todos en una escuela para niños superdotados. Este es de aquellos mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que roza con la segregación y el elitismo.

El hecho de interactuar con sus iguales (a nivel de edad mental), les facilitará el camino a lo largo de su escolarización, pero lo ideal es que el niño con altas capacidades pueda interactuar con otros niños de diferentes edades mentales, incluso hacerle interactuar con otros grupos de niños más grandes o púberes (sin altas capacidades), con el fin de que tenga otras referencias y pueda desarrollar ciertos rasgos y construir su personalidad de manera equilibrada y consecuente.

3. Hay que exigirle más rendimiento en todas las áreas del currículo.

Los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades respecto al rendimiento, son los que más daño hacen al autoestima y autoconcepto que van construyendo los niños.

No es necesario exigir nada a nadie, aunque si deben haber unos criterios diferentes a la hora de evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo cierto es que si el niño rinde por abajo de su capacidad real, habría que revisar el estilo de enseñanza de los maestros, a la vez que se debería realizar una evaluación y diagnóstico psicopedagógico, en la que se realice una exploración individual, identificación de los problemas relacionados a la escuela y en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y recopilación de información de la situación familiar.

La exigencia “porque sí” no está justificada nunca, dentro de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades y el rendimiento, este se desmonta fácilmente con la intervención psicopedagógica. El objetivo de la evualuación y diagnóstico psicopedagógico es la de identificar el estilo de aprendizaje del alumno, su motivación, su autoconcepto (de si mismo y de su rendimiento académico), y sus puntos fuertes y débiles a la hora de aprender, con el fin de conocer e identificar cuales es la situación (entorno) y/o dificultad (indifidual) que impide que el niño rinda altamente en todas las áreas del currículo.

4. Hay que frenarlos para que sean igual que los demás y no tengan problemas.

Este es uno de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que nace sobretodo del miedo que sienten los demás hacia los niños con altas capacidades (si, aunque parezca absurdo), más que para colaborar en que no tengan problemas.

No hay que frenar a nadie, ni nadie tiene que ser igual a los demás (sino que aburrido sería todo). Hay que ayudarles a ser quien quieran ser, y hacer todo lo que deseen hacer (con criterio y cabeza por supuesto…).

La educación impartida en todas o casi todas las escuelas esta destinada a los niños con capacidad media. La discapacidad o alta capacidad salen de su margen de actuación regular, por lo que muchas veces lo que intenta la escuela (sin mucho éxito) es tratar de juntar y apiñar a todos en ese margen de actuación en el que están más cómodos, es decir, la educación regular para “capacidad media”.

Por supuesto, no se trata de hacer grandes diferencias, pero si el tener en cuenta un protocolo de intervención educativa para estos casos (Necesidades Educativas Especiales), o programas específicos dentro de la propia escuela. Lo idela es una valoración individual con el fin de generar un Plan Educativo Individualizado (PEI), que pueda ser evaluado y modificado según las contigencias y necesidades que surjan durante el proceso de enseñanza-aprendizaje.

5. No hay que forzarlos en nada, tienen que tener tiempo para desarrollar sus inquietudes.

Más que forzarlos, hay que guiarlos y orientarlos en sus inquietudes, y que estas estén satisfechas de la mejor manera posible. Pero esta guía y orientación debe ser estructurada, ya que el dejar total libertad al niño y exponerlo ante demasiada información puede desorientarlo, estresarlo o obsesionarlo con algún tema en específico.

Los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que tienen que ver con dejarles sin atención o a su ritmo son injustas, ya que tienen un trasfondo de falta de interés real por estos niños.

Como todo niño debe haber un punto intermedio de exigencia y expectativas, todo pactado en la medida de los posible.

6. Lo mejor es hacer escuelas de superdotados, así no tendrán problemas de adaptación o autoestima.

Este es otro de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que nace sobretodo del miedo que sienten los demás hacia los niños con altas capacidades.

Por supuesto es una opción, de hecho ya existen escuelas para niños superdotados. El punto está en que no tiene mucho sentido, ya que al salir de estas “escuelas especiales”, es probable que una gran parte de ellos se tengan que incorporar a ambientes de trabajo nada especiales, sino más bien comunes, lidiando de manera tardía con todo aquello que les afecta.

El desarrollarse y educarse en la diversidad de capacidades en una escuela regular, hace que el niño tenga una mejor adaptación social en el futuro, y se construya una personalidad con rasgos más adaptativos a la diversidad (en la que todos vivimos inevitablemente), teniendo en cuenta a otros niños poco, igual o más capaces, y lo que se pueden aprender de estos. Los niños aunque sean superdotados, no dejan de ser niños, y necesitan ese punto de juego y fantasía propio de la infancia.

7. Todos los niños y niñas superdotados necesitan algún tipo de apoyo psicológico y pedagógico.

Este es uno de aquellos mitos y estereotipos sobre las altas capacidades que tiene un fuerte componente de creencias sociales basadas en la relación entre una variable y otra, y suele darse debido a la idea que tienen las personas acerca de la relación entre genialidad y locura.

No es verdad, aunque hay que considerar que para los niños superdotados vivir o desarrollarse en un ambiente que no tenga en cuenta su particular existencia y capacidad, les puede desestabilizar emocionalmente y mentalmente.

Aquí es cómo todo, es parte de la lotería, los padres hacen lo que mejor pueden, pero nunca se sabe con quién, dónde, ni las circunstancias que nos tocan vivir. Por lo que el ideal, más que una intervención terapéutica directa, sería la prevención y la toma de consciencia del sistema familiar, escolar, social, etc.

Respecto al apoyo pedagógico, sí que debería existir siempre mayor flexibilidad en el currículo, conocimiento del caso particular (recordar que las altas capacidades es considerado propio de alumnos con Necesidad Educativas Especiales), y otras maneras de generar interactividad en el aula durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como también poder evaluar al niño de manera diferente y adaptada en caso sea necesario.

8. Hay que hiperestimularlos para que no pierdan sus capacidades.

Dentro de los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades, este es el que más ha calado en los padres. Muchos padres me comentan sus exigencias a la escuela y a su manera de educar (metodología, currículo, unidades didácticas, etc.), nunca les parece suficiente y entran en una espiral en la que “creen o sienten” que no se está aprovechando las altas capacidades de sus hijos, y exigen más y más, no solo a los demás, sino que también a los mismos niños, enviándolos a múltiples actividades escolares.

Por supuesto muchas veces los niños son felices haciendo estas actividades, pero en otras ocasiones ellos mismos ni lo piden, están contentos con su vida y cualquier inconveniente pequeño que podría tener otro niño, es abordado por los padres y los adultos responsables como algo excepcional y de necesidad de intervención inmediata (girando todo en torno a las altas capacidades, cuando no siempre es así).

Algo a aprovechar de los niños superdotados, es que pueden llegar a reflexiones muy profundas de si mismos y de su entorno, por lo que plantearles las cosas claramente y preguntarles directamente (sin filtros, sin anestesia…), puede arrojar respuestas y soluciones que pueden dar más de una sorpresa a los padres.

Conclusión

Los mitos y estereotipos sobre las altas capacidades en lo que respecta a la competencia escolar y a la intervención educativa suelen ser temas actuales y candentes. Muchos maestros aún se sienten perdidos en la intervención que han de realizar, encuentran poco apoyo desde la dirección de la escuela, o incluso algunos otros se sienten poco capaces de hacer algo y no hacen nada. Por otro lado, los padres demandan cada vez más cosas, siendo sus motivaciones principales las siguientes 3 (pueden darse por separado o juntos):

  1. Carencia: cubrir sus miedos (de crianza sobretodo) respecto a la educación de su hijo, porque ellos mismos se ven poco capaces.
  2. Obsesión: Implicarse totalmente en la crianza y educación de su hijo hasta un punto que roza la saturación y la obsesión.
  3. Compromiso: Ser guías y orientadores de sus hijos, a la vez que canal para hacer de mediación entre las demandas y expectativas del niño respecto a la de los otros adultos responsables de su educación.

Existen más mitos y estereotipos sobre las altas capacidades intelectuales, los cuales analizaré en una tercera parte de este artículo:

Para ir hacia el primero artículo de esta trilogía puedes ir aquí: Mitos sobre las altas capacidades intelectuales (1): Estereotipos y prejuicios generales

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